Cultura, Literatura

Crítica de La edad de la ira, de Fernando J. López

Un crimen, una Olivetti, un joven problemático, una tragedia y un dilema a resolver por el espectador. Fernando J. López combina estos elementos de manera magistral en su novela La edad de la ira, cuya adaptación teatral (hecha por el mismo autor) ha salido a escena por primera vez este 18 de abril.

Esta obra no es una obra cualquiera. No hay muchos dramas que presenten a un protagonista marcado por el descubrimiento de su orientación sexual, que le obliga a enfrentarse a sus mayores miedos y trabas, con una amiga que es acosada por uno de sus profesores. No hay muchos dramas que, además, muestren tan crudamente el desprecio hacia la homosexualidad, los abusos sexuales y la carga que es para todo el que sufre este acoso. He dicho que no hay muchos dramas, pero debería especificar más: no los hay escritos. En la vida real, más allá de las páginas, los hay en ingentes cantidades, y eso precisamente es lo que denuncia y visibiliza esta obra, tan poco común en un tiempo en el que es más necesaria que nunca.

La Joven Compañía ha hecho un trabajo espléndido con esta adaptación. Álex Villazán hace un Marcos espléndido, que junto con la Sandra de María Romero le da un gran realismo a la obra. El resto del elenco no se queda atrás: no se escuchan tartamudeos ni se ven fallos en los movimientos. Jóvenes interpretando a jóvenes, es como mejor funciona. La escenografía cuadra perfectamente a cada momento de la obra, y los efectos visuales le dan un aspecto claramente retrospectivo al ambiente. De hecho, la obra entera es un gran flashback del cual el espectador no se da cuenta hasta que en el último momento todo encaja, lo cual particularmente me agrada bastante. Tal vez algún espectador que no haya leído la obra antes quede desorientado  los primeros minutos, pero el resto de ella lo compensa con creces.

La edad de la ira es denuncia, es drama, es un conflicto interior no resuelto en una juventud que quiere descubrirse a sí misma, pero es forzada dentro de cánones inútiles por adultos a los que no les gusta el mañana que están dejando. Es un canto a la rebeldía y a la libertad, porque nada vale más que poder ser como realmente quieras ser. Y es, por supuesto, una recomendación por mi parte. Gran trabajo, Fernando.


Daniel Molpeceres

Título: La edad de la ira.  Autor: Fernando J. López. Dirección: Jose Luis Arellano. Reparto: Álex Villazán, María Romero, Javier Ariano, Rosa Martí, Laura Montesinos, Jesús Lavi, Alejandro Chaparro, Jorge Yumar.

En el teatro Conde Duque del 18 de abril al 6 de mayo. Duración: 1h y 40 min

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Artes visuales, Cultura, Sin categoría

Crítica de Refugio, la nueva obra de Miguel del Arco.

¿Qué es Refugio? La vida, con sus caras y aristas. La nueva obra de Miguel del Arco presenta un acristalado decorado sobre el que se refleja una sociedad corrupta e individualista. El director madrileño vuelve a demostrar que sabe hacer espectáculo, montando una obra redonda que no dejará indiferente a nadie.

 ¿De qué trata Refugio? La verdad, de todo un poco. La obra abarca distintos temas actuales, desde la corrupción de un partido político hasta la situación de los refugiados. Gracias a esto consigue llegar a un público muy variado, invitando al espectador a reflexionar. Como sinopsis se podría decir que la obra presenta a una familia bastante desestructurada conformada por un político implicado en casos de corrupción y una ex cantante de ópera, entre otros, que acogen en su casa a un refugiado. Sin embargo, la obra es capaz de tratar tantos temas y situaciones que me parece que la sinopsis no es un factor a tener en cuenta a la hora de decidir si acudir a verla o no.

Sobre el escenario todo funciona perfectamente. La obra arranca de forma cómica y poco a poco va tornándose en un pasaje agridulce, sin abandonar nunca la ironía como instrumento de crítica social. No hay bromas fuera de lugar ni escenas extremadamente dramáticas, el tono y el ritmo no fallan. Refugio presenta un reparto impecable, juntando sobre las tablas rostros veteranos como el de Carmen Arévalo con jóvenes promesas como Macarena Sanz, que consigue llevar sobre sus hombros la tarea de presentarnos el panorama familiar de forma brillante, ganándose al espectador desde el comienzo. También mención especial a Israel Elejalde porque ¿quién mejor para representar a un político que un actor y politólogo?

La nueva obra de Miguel del Arco entra por los ojos y oídos del espectador gracias a su increíble escenografía. La obra posee un decorado original que va transformándose a lo largo de la obra de forma mecánica y fluida, sin duda, un espectáculo digno de ver. Si a esto le sumamos una iluminación más que acertada y una gran banda sonora que aparece continuamente, nos encontramos ante un gran despliegue audiovisual que muestra el avance del teatro en el siglo XXI.

Refugio es una obra necesaria hoy día. Las preguntas que lanza son de una innegable actualidad, es un montaje que consigue hacer reflexionar al espectador sobre numerosos aspectos que se encuentra diariamente. Es una obra accesible para cualquier tipo de espectador, ya que cada persona saldrá enriquecida de una manera u otra. Si además tenemos en cuenta su enorme calidad como espectáculo teatral, es imposible no recomendarla. Sin duda alguna, superará las expectativas tanto de veteranos como amateurs del teatro.
Álvaro Yángüez

Título: Refugio. Autor y direccción: Miguel del Arco. Reparto: Beatriz Argüello, Carmen Arévalo, Israel Elejalde, María Morales, Raúl Prieto, Macarena Sanz, Hugo de la Vega.

En el Teatro María Guerrero del 28 de abril al 19 de junio. Duración: 1 hora y 30 minutos aproximadamente.

Entradas disponibles en http://www.entradasinaem.es

Cultura, Sin categoría

Blackbird

Blackbird es una obra que fuerza los límites de la moralidad, presentándonos una relación entre un hombre mayor y una muchacha que nos hace preguntarnos: ¿de verdad importa la edad en una relación amorosa? Esta pregunta, tan simple y tan compleja, es la premisa de la que parte toda la obra, que recuerda a El maestro constructor de Ibsen. No obstante, este drama también es un puzle a desentrañar por el espectador, cuyo juicio le da un sentido u otro. Blackbird significa mirlo, pero más allá de la mera traducción tenemos el negro, símbolo negativo en todos los aspectos, y el pájaro, elevado, símbolo de la libertad; es entre estas dos entre las que el espectador debe elegir. La obra entera es puro contraste y controversia, y te mantiene en vilo hasta llegar a un final abierto y escarpado como un acantilado del que el espectador debe decidir si saltar o no. ¿Están las leyes bien hechas? ¿De qué depende el amor? ¿Depende el juicio moral de la situación? ¿Qué es verdad en esta relación, y qué mentira?

La escenografía está muy lograda, a pesar de su austeridad y toque minimalista, pero tal vez los vídeos al principio, entre medias y al final de la obra podrían omitirse para dejar aún más desconcertado al público, y porque creo que desentonan con el ambiente teatral. En mi opinión, cierran más la obra de lo que el propio autor pretendía, puesto que queda claro que la obra es pura y constante decisión de un público que da (y debe dar) bandazos a un lado y otro del espectro moral, de manera que salga del teatro cuestionándoselo todo en la obra. También hay cierto momento en el que los actores ejecutan una coreografía que creo fuera de lugar, puesto que detiene la acción por completo, y que me parece un añadido de la directora que no pega demasiado bien con el resto de la trama.

En cuanto a los actores, hay poco que decir salvo que son impresionantemente buenos. Te hacen sentirte en su piel, tanto que te entra miedo, angustia, emoción, tensión, intriga… y las sensaciones cambian a cada segundo que pasa y se va desenvolviendo algo más de la trama, a primera vista simple (un caso de violación y abuso) pero complejísimo a posteriori (una relación de amor entre dos personas separadas por un abismo insondable de edad). Y los actores consiguen cambiar tu percepción de una a otra de manera magistral.

Aún así, hay cosas que pueden espantar al público general. El tema que se trata no es agradable. El lenguaje que se usa es bastante explícito, y a veces va acompañado de actos igualmente explícitos, por lo que no se la recomiendo a familias con hijos pequeños. Las sensaciones que te produce esta montaña rusa emocional no son agradables, no voy a mentir. Si buscas pasar un buen rato, reír o relajarte, esta obra no es para ti. Pero si buscas reflexionar, cuestionarte, empatizar, entonces adelante. Lo disfrutarás.

Teatro: El Pavón/ Kamikaze
Autor: David Harrower
Dirección: Carlota Ferrer
Elenco: Irene Escolar, Jose Luis Torrijo
Duración: 1 hora y 30 minutos


 Daniel Molpeceres

Cultura

Crítica de Misántropo

Ha vuelto. La versión de Misántropo de Miguel del Arco que arrasó tanto con la crítica como con el público en 2014 regresa a los escenarios, esta vez en El Pavón Teatro Kamikaze. Esta adaptación de la obra de Molière ambientada en el siglo XXI tiene el mismo objetivo que tenía la obra original: reflejar la sociedad contemporánea.

La representación tiene lugar en el callejón trasero de una sala de fiestas, donde una serie de personajes se enfrentan con la fría y áspera verdad, con Alceste, el misántropo. Este personaje es el elemento distorsionador de una fiesta donde impera la hipocresía, el cinismo y la frivolidad. Israel Elejalde interpreta de forma brillante a un personaje fiel a sus principios, consiguiendo que el público conecte con un hombre amargado y de una sinceridad hiriente. Elejalde también se encarga de mostrarnos el lado más humano del personaje, de mostrarnos su debilidad: el amor por Celimena. Ángela Cremonte interpreta a la pareja (y antítesis) del protagonista, mostrándonos a una mujer cuya única ambición es medrar y que no tiene ningún reparo a la hora de entrar al juego de la hipocresía social para conseguir su objetivo.

Mención especial a Cristóbal Suárez, que interpreta a un magnífico Oronte. Las mejores (y más cómicas) escenas tienen lugar cuando Elejalde y Suárez se juntan en el escenario, sin duda alguna, una exquisitez interpretativa. Este factor puede ser contraproducente para la obra ya que el espectador ansía que Oronte y Alceste salgan al callejón.

La obra no sería lo mismo sin su excelente escenografía: desde la música hasta la iluminación juegan un papel fundamental en la obra. Todos estos elementos logran construir un drama con un tono jocoso que, mediante un humor ácido, critica a una frívola e hipócrita sociedad del siglo XXI. No duden en ir a verla.

Nota: 9/10

Álvaro Yángüez

  Título: Misántropo. Autor: Molière. Versión y dirección: Miguel del Arco. Reparto: Israel Elejalde, Ángela Cremonte, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, José Luis Martínez, Miriam Montilla y Manuela Paso. Con la colaboración especial de Asier Etxeandia (voz del tema musical Quédate quieto Escenografía: Eduardo Moreno. Iluminación: Juanjo Llorente. Música original: Arnau Vilà.

En El Pavón Teatro Kamikaze del 9 al 26 de marzo de 2017. Duración: 1 hora y 45 minutos.

Entradas en: www.teatrokamikaze.com

Misántropo (crítica) © Eduardo Moreno_1

Cultura, Inicio

Cultura

Pequeñas farolas iluminan la estrecha calle de Embajadores. El heterogéneo panorama que revelan es un fiel reflejo de Madrid. Si bien un paseo nocturno por la envejecida calle no es la más prudente de las opciones que ofrece la capital, sí es un recorrido obligado. El temerario paseo tiene como destino el número 9 de esta misma calle, donde se alza El Pavón Teatro Kamikaze.

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Cultura

Entrevista a Efrén Álvarez:

Pregunta: ¿Qué te motivó a empezar a dibujar/pintar?

Efrén: Siempre he dibujado o practicado alguna actividad artística, no sabría decir, “caí ahí”, lo hago haya o no haya recompensa. A veces pienso que se trata de participar en la gran conversación de la cultura humana, aportar algo, decir la mía, ser parte de esa Gran Discusión y ayudar a evitar el Gran Equívoco, pero en realidad no hay una motivación consciente.

P: ¿Cómo encontraste tu estilo particular a la hora de crear?

Efrén: Al final de Bellas Artes teníamos todas muy claro que no se trataba de dibujar bién, y lo que es peor, era muy difícil que te tomaran en serio si hacías algo que te gustase de primeras. Empecé a esforzarme lo mínimo posible en el aspecto de mis dibujos/instalaciones/loquefuese  dejando solo los elementos básicos para que se entendieran. Al mismo tiempo tengo una fijación compulsiva por el claroscuro barroco, y cuando bajo la guardia me encuentro mis dibujos conceptuales manchurreados con “sfumattos”,  efectos 3d, fondos románticos… Quién había hecho eso? soy yo mismo.

P: ¿Qué artistas/movimientos han influido más en tu obra?

Efrén: Mmm, me ha condicionado sobretodo la educación de la universidad de Bellas Artes.  La programación en general del Macba también me parece una influencia importante para muchas artistas  de los 2000s.  Bueno , ya sé, esto  no son artistas ni movimientos pero cuando edificios tan impresionantes  como el Museo o  la Universidad te dicen “esto es lo bueno”, aunque no quieras creerlo ya te han influido,  han planteado la conversación y tu solo puedes continuarla.  Por mencionar algunas artistas que aprecio mucho: Adrian Piper, Mike Kelley, Alan Moore, Eduardo “Rius” del río y también, aunque soy un poco cinéfobo, Pasolini (con él al volante si me parece justificado el enorme esfuerzo de producir una película “de autor”).

P: ¿Qué te motiva a empezar una determinada creación artística?

Efrén: En 2012 sacamos un fanzine con Víctor Jaenada en el que tratamos de desprestigiar a las que tenían el control del mundo del arte, queríamos influir en la opinión de la gente, no sabíamos si iba a funcionar, era un experimento. En marzo de 2015 tras el grave caso de  censura en el Macba, sacamos otro fanzine para contar lo que había ocurrido con todo detalle, queríamos que quedase un testimonio honesto de todo aquello, que la arbitrariedad y el autoritarismo de nuestro contexto más cercano no pasase desapercibido, queríamos aportar un testimonio histórico.  Respondiendo a la pregunta en general, son varias motivaciones, pero en mi caso raramente se trata de encontrar “la belleza”, “el arte por el arte”, o “nuevas formas” que sean importantes en sí mismas, se trata más bien de hacer algún “daño” a la sociedad.

P: ¿Cuál es en tu opinión, la mejor época artística en la historia?

Efrén: Bueno, voy a decir una, que no se diga…  Me gusta la fase de resistencia cristiana, esas capillas toscas con mosaicos de los siglos 2, 4 ó 6 que se conservan en Italia. Pude ver algunas capillas en Nápoles hace unos años.  En todo este asunto de las catacumbas veo un paralelismo lejano con nuestros centros sociales okupados. Como no me gusta mucho el graffiti y el ruido punk  a veces pienso que ojalá fuéramos como ellos, esa sencillez, esa serenidad, ese consenso estético…  Me gusta esa clase de arte que nos resulta muy lejano, como extraterrestre, si seguimos  en la zona de  Nápoles el “kitch” Pompeyano también cumpliría esa premisa… Luego, yo entiendo nuestra sociedad desde las transformaciones en torno al 1900, de 1871 a 1929  por ejemplo. El arte de esa época también se ha de mirar, creo yo, si quieres entender cómo hemos llegado hasta aquí. Diría que  acabó definiendo nuestra forma de ver el mundo.

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Mosaico en el baptisterio de San Juan de Nápoles, siglo VI d.C

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Decoración pompeyana en la Casa Vetii, siglo I a.C (aproximadamente)

P: ¿Cómo concibes la situación del arte en España en estos tiempos?

Efrén: Estamos en un satélite estadounidense en todos los sentidos, cada vez es más difícil disimular este hecho. Hay arte y cultura al margen de eso, nuestras escuelas de arte y humanidades tienen una identidad europea, pero todo esto sigue teniendo una escala pequeña comparado con los mass media y la vida diaria o el trabajo. La cultura anglosajona es el cuerpo, y “lo otro” son pequeños huéspedes, tipo células mutantes o bacterias.

P: ¿Qué artista o artistas contemporáneos consideras los más impactantes hoy en día?

Efrén: En las artes populares a mí me gusta Miguel Noguera. Luego me fío bastante de lo que programe  Reina Sofía, no todo el monte es orégano, pero siempre puedes esperar ese  5-10 % que te hace aprovechar el viaje. Los “mediadores” (como museos o los comisarios de exposiciones) han ganado mucho protagonismo en las últimas décadas, su papel en la producción de arte se equipara al de los artistas, y este es mi mediador favorito hoy en día, comparto bastantes aspectos de su manera de organizar la colección, y mostrarnos la historia.

P: ¿Influye la música en tu obra?

Efrén: Sí, no sé bien de qué forma, siempre tengo los auriculares puestos.  Me gusta sobretodo el doom metal y el hip hop de los 90, pero la gratuidad de facto de la música hoy en día me ha abierto  muchas otras opciones.

P: ¿Crees que es más fácil hoy en día con el auge de las redes sociales que llegue el arte a más personas, o tiene repercusiones negativas?

Efrén: Veo buenas vibraciones entre el arte y las redes sociales, creo que la cosa irá muy bien.

P: ¿Con qué mensaje de todos los que transmites te gustaría más que se quedaran las personas que van a ver tus obras?

Efrén: ¡Que podremos!

P: ¿En tu opinión, cuál es el factor más importante a la hora de producir una obra de arte?

Efrén: ¿Las personas? Es decir, sin personas no puede haber ninguna clase de arte, ¿no? Es que no  sé, aparte de eso, ahora mismo no veo nada muy obligatorio.

P: ¿Si tuvieras que elegir una sola obra de arte, cual sería y por qué?

Efrén: Mi película favorita es “El evangelio según San Mateo” de Pasolini. Tal como retratan al Hijo de Dios  parece un cowboy, un poco chulo, sin embargo no tiene un aspecto muy impresionante, es unicejo. Es un chulo normalillo pero  cuando habla es implacable, sus versículos son como latigazos históricos, los sientes en la piel a través del tiempo … No quiero hacer spoiler pero el grito final de Jesucristo es tremendo, todo el mundo conoce esa historia más o menos. Esta sobresale, por lo demás respondería eso que decían en Muchchada Nui “¿hay que elegir?”

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Fotograma de “El evangelio según San Mateo” de Pasolini (1964).

P: Tus obras están cargadas de un gran simbolismo crítico con diversos aspectos de nuestra sociedad, ¿Cuáles piensas que son los problemas más relevantes ahora mismo?

Efrén: Seguimos creyendo en una forma de organización que no se si nos lleva a la ruina, pero desde luego ha demostrado que solo puede sacar a unos pocos de ella (¿1% ?, ¿10%?, ¿20%? qué más da, unos pocos).  Intensificación de la desigualdad internacional, eternización de la pobreza,  organización contingente e irresponsable de los recursos del planeta, “objetización” de la gente, destrucción de  culturas y modos de vida,  despilfarro de medios de supervivencia, desaliento de la cultura democrática, degradación progresiva de las opciones vitales de la gran mayoría de la gente… ¡El capitalismo son muchos problemas en uno!

P: Por último, ¿Qué te gustaría poder hacer en un futuro, y qué proyectos tienes en mente?

Efrén: Un sueño que tengo sería hacer un monumento, alguna obra, escultura o pintura, dentro de una casa ocupada que provocase admiración incluso de la gente  ajena a la cultura okupa, una obra  impresionante, con buenos materiales, que pudiese hacerse popular.

Las siguientes imágenes son algunas de las obras de Efrén Álvarez.

 

 

Por Maeve de Bórdons y Carmen Arribas

Cultura

UNA EXPERIENCIA MÁGICA: The Making of Harry Potter

Todos los “potterheads” hemos deseado mil veces que llegara La Carta. Todos hemos querido ver el escudo de Hogwarts dibujado en un sobre de nuestro correo. Todos hemos soñado con ir a la estación de King’s Cross y cruzar la pared entre los andenes 9 y 10. Todos hemos anhelado el trayecto en tren y el paseíto en barca o en carruajes sin caballos. Y finalmente, todos hemos fantaseado con ese momento en el que el castillo de Hogwarts aparecería ante nuestros ojos, con sus luces, con sus torreones y su magia. Gracias a los maravillosos libros de JK Rowling hemos podido imaginar todo eso. Gracias a las películas hemos podido visualizarlo. Sin embargo, no nos engañemos. Tú y yo sabemos que, en el fondo de nuestros corazones, esperábamos vivirlo en nuestra propia piel. Y ya que, según nos dicen los muggles, todo el mundo de Harry Potter es una invención, ¿qué mejor para vivir la gran experiencia mágica que visitar los estudios donde se grabaron gran parte de las películas?

Los pasados 22, 23 y 24 de enero tuve la inmensa suerte de visitar una de las capitales más
famosas del mundo: Londres. No hace falta decir que es una ciudad preciosa con tantísimas cosas para ver que en tres días apenas puede uno saborear su grandeza. ¿De visita obligada? Buckingham Palace, The Houses of Parliament, el London-Eye, el British Museum… y los estudios de Harry Potter. Es muy posible que yo no sea plenamente objetiva, pero en mi opinión, aunque no hayas visto ni una sola película de Harry Potter jamás o ni siquiera hayas oído hablar de JK Rowling (¿en qué mundo vives?), la visita es increíble.

Como mínimo, lleva tres horas visitar todos los decorados y escenarios que allí se encuentran, pero para disfrutar al máximo de todos los detalles, es muy posible que quieras quedarte más tiempo. Los estudios están divididos en dos secciones: J y K (por razones evidentes) y ofrecen desde posters con fotografías inéditas, pasando por los trajes originales de los actores y el proceso de creación de las criaturas mágicas, hasta los lugares más esperados de ver, como el callejón Diagón o el Gran Comedor entre muchos otros. El parque también ofrece la posibilidad de montar en escoba, de entrar en el expreso de Hogwarts, de aprender a empuñar una varita y de probar la conocida cerveza de mantequilla.

Me podría tirar años describiendo la experiencia tan increíble que viví en esos estudios, pero si vais, querréis sorprenderos tanto como me sorprendieron a mí, al pasar de una sala a otra y descubrir cosas cada vez mejores.

¿La única pega? El precio. Seguramente sabéis que en Londres todo es increíblemente caro, pero realmente odiaréis a los ingleses cuando queráis compraros toda la tienda de los estudios, y el no ser millonarios os lo impida. Un aviso: no se pueden comprar las entradas en el mismo parque, y ya que hay que comprarlas con antelación, yo recomiendo que las adquiráis cuanto antes, pues los precios pueden llegar a subir hasta 100£ por persona. Pero no os asustéis, porque aún así, merece la pena.

Es innegable que a mí me encantó absolutamente todo y no podría elegir una zona favorita del parque porque todas son increíbles. De hecho, llega un punto en el que estás tan ensimismado queriendo absorber todos y cada uno de los detalles que dejas de hacer fotos. Personalmente, pienso volver y a ti te pregunto ¿a qué esperas para coger un billete de avión con destino a Londres?

Por Caetana Lombardía Ramil