¡Exprésate y gana!

Amargo

PUTEISMO

En esta hora cuando la soledad

me hace infinitamente pequeña,

Cuando los principios son vagos recuerdos

Difuminados

En la histeria

Y entrego mi pobre carne

mis cansados huesos,

al obsceno machista sistema

de lo mundano

por un puñado efímero,

enfermo de euros,

el alma ya no llora.

Acurrucada en mi luna

convoco al príncipe a el hada al dios,

convoco una mano alcanzada

que me haga emerger

de este rio putrefacto

Y quizás solo un abrazo amigo

Sería mi salvación!.

 

GUERRAS

A los veranos de mi tristeza,

les salen   alas

que vuelan a otros versos

a otras tierras lejanas

muy lejanas

y me agoto las horas

con locuras ajenas,

invento mares infinitos

de sonrisas cristalinas,

busco solo risas de asfalto

belleza en la gris piedra

para no pensar, para no pensar

para no pensar

Que la guerra sigue aquí

cerca, temprana.

 

Gaza, trozos de carne

derramados, esparcidos

niños, madres, hombres…

muerte latente.

Infierno chupando almas

gritos angustiantes……

Yo inventando veranos con alas

para no pensar, para no pensar

y ser una más

en una terraza………..

Como si nada, nada, nada!!

AMANTE

Estréchame contra tu pecho

Amante,

desnúdame hasta los huesos

estruja mis senos

antes que la gravedad

siga su proceso.

Detengámonos un instante

antes que nuestros pasos

avancen hacia el mismo recorrido

hacia ningún lado.

Antes de conducirnos hacia ningún sitio,

Respira en mi oreja

Amante

Deja que tu ombligo hable

así húmedo con el mío

y sueñen historias y versos

no vividos.

EROTICA TU PALABRA

Agitando las pestañas

como alas de mariposa,

termina cada frase.

 

Me embeleso en sus ojos azules,

mirada de niño tierno,

casi asomando lluvia a sus cristales,

parpadea palabras

trenza sonidos bellos,

he imaginado como sería un encuentro,

en un abrazo cálido y desnudo

 

Desnudos los cuerpos y las almas

arropándonos solo con estos versos(los nuestros)

los suyos los míos,

 

He imaginado erupción

volcánica de los sentires

uniendo lavas

estrellando caricias al viento,

 

Mi príncipe azulado

lejano por lo ajeno,

Si vinieras a mí un día

metiéndome en tu cuerpo,

infinitamente miraría

solo a tu cielo,

 

Infinitamente volaría solo a tu espacio,

perdonando tu género

perdonándote,

mi príncipe azulado

lejano por lo ajeno

 

Hago del silencio un grito interno,

Y te leo a diario para sentirte dentro.

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¡Exprésate y gana!

Relatos de verano

Ana Pérez Rivera

La tarde se agolpaba, desde el suelo, las horas se escapaban rápidas y fugaces, como si huyesen de la noche. Con su inmenso calor las ventanas sudaban, ¿o era yo ?
>Si, de hecho eras tu.
Surco de nuevo, con la mirada todo el lugar, desde el suelo las vistas eran más que estupendas, y vuelvo por cosa extraña, a mirar las ventanas. Si, estaban sudando, eso sin duda era calor, el calor de este día a punto de acabar, entonces miro mas detenida mente, ¿o era el quien me miraba?
>No, fuiste tu quien miro primero.
La habitación de enfrente estaba muy animada, parecía como si se hubieran montado una fiesta en aquel estrecho espacio; en aquel pequeño, angosto y reducido espacio. Me giré y di la espalda, ese mero pensamiento, me producía un sofoque insoportable, porque si su habitación era tan grande como la mía (y si que lo era, ya que la estructura de los pisos era igual ), el hecho de que hubieses tanta personas dentro de ese reducido espacio era, de hecho, y muy a ciencia cierta, sofocante.
Lo pensé mas tiempo, si era sofocante, pero, ¿y si tuviesen Aire acondicionado? En ese caso, si que podían estar a gusto, no, seguro que estaban mejor que yo, pero no había visto nada, ni siquiera un ventilador, aunque los efectos en estos momentos fuesen mínimos, tampoco tenían la ventana abierta (solo un poco), pero aun así, el calor debía ser insoportable. Me quede embobada con ese último pensamiento, tampoco tenia nada mejor en lo que pensar.
-Cielo, acaba de volver tu hermano.- Dijo, o  mas bien grito mi madre.
Si, ya lo se, la puerta se ha cerrado con un gran golpe. Gire, y mire de nuevo la venta, mas detenidamente, decidí entonces pararme y observarla mas detenidamente. Era tal y como pensé, la pequeña abertura no dejaba pasar el aire (o lo que fuera aquello), no tenían aire acondicionado, ni ventilador pero, allí seguían ellos: bailando como si nada. Mire mas profundamente, me apoye para hacerlo mejor, parecía una suicida a punto de saltar, no me di cuenta entonces,
>No, no, lo hiciste.
Pero delante de la ventana había una sombra, tarde en acostumbrar mis ojos a ella (cosa difícil con el sol delante), y lo vi, o el me vio, no le se, la verdad.
>Te vi, llevaba tiempo haciéndolo.
Sentí como si alguien estuviese detrás mio, un frio escalofriante me recogió la espalda, y me asuste, tanto que no escuche cuando mi hermano entro a la habitación. Giré rápido, pero se sintió como en esas películas, cuando todo va a cámara lenta; me sentí desfallecer al momento, el aire frio me golpeó tan de repente, y ahí estaba él, apoyado en el marco de la puerta, mirándome con sus aires de superioridad, tan típico en el.
>Vamos, quiero ir a la piscina.
Asentí desconcertada, sin siquiera escuchar lo que decía, hasta que me detuvo y preguntó por mi bañador, entones recordé lo de la piscina y me cambie, pero no en mi habitación, no, eso era impensable, fui al baño y nos fuimos, pero antes de salir se asomó a la ventana.
>Que desperdicio, ¿verdad? El piso de enfrente, es más grande y aun así está vacío.
¿Vacío? Pero eso no puede ser, antes había gente, bailando y pasando calor, antes había un chico mirando, si, eso es. Me asome desesperada y no vi nada, era como él dijo, no hay ni hubo nadie nadie; la pequeña abertura, estaba totalmente cerrada, nada, eso es lo que había.
Salí a cenar, era todo divertido, mucho en verdad, fuimos a un restaurante donde habían espejos en todos lados, si, era muy espeluznante, pero la cena estuvo bien. Cuando volvimos, no quería dormir en la habitación, pero al final el sueño me pudo.

Había alguien, lo sabia, lo sentía, podía entre verlo, pero no me levante, no moví ni un músculo. Dios, mi respiración era errática, estaba mas que aterrada, intente contener la respiración, cuando sentí como me tocaba, grite. Mi madre me miro, me paso la mano por la frente, me dijo que me calmase; la miré, como si fuese el mismísimo krueger, y Sonreí, como una descabellada, solo atinando a mirar por la ventana, creí ver algo.
>A mi, claro está.
Se movió, lo vi, aunque claro también estaba mi madre, diciendo tantas cosas, preguntando de forma tan agolpada…
Miro el techo de la habitación, el color, blanco hueso, resultaba tan agradable a veces y solo, en estas ocasiones.

Domingo, o eso creo, la verdad es que los días son todos iguales, apestan todos a calor, a 45 grados de temperatura, a insoportable calor, a bullicio hasta las 11. Si hoy es domingo, ayer fue sábado, y antes de ayer, fue viernes, pero realmente no importaba,suelo a los días eran iguales, y la rutina mas taciturna que nunca. Y otra vez lo mismo: las horas se escapaban rápidas y fugaces, el sudor en las ventanas, mi vista surcando la habitación, el fresco suelo…y la idea de la habitación del frente atravesó mis pensamientos, se abrió paso entre las incesables quejas, y finalmente, se instalo. Bien, mirar una vez no me hará daño, seguro, estará vacía, si eso es.
Giré torpemente, despacio temiendo el resultado de aquello, y allí estaba, el mismo panorama de antes: La misma habitación de enfrente, animada, como si se hubiese una fiesta en aquel estrecho espacio; en aquel pequeño, angosto y reducido espacio. El sofoque que me producía era insoportable, porque su habitación era un poco mas grande que la mía (me explicaron), pero, aun así, el hecho de que hubieses tanta personas dentro de ese reducido espacio era, muy a ciencia cierta, sofocante.
Mi cara palideció, me pare para asomarme, ¿quienes eran aquellos? Hiper ventilaba, mi respiración era errática, me costaba, hasta que me di cuenta de algo: las ventanas. Esta vez si estaban abiertas, de par en par, de hecho, ¿pero que impotencia tenía? Me moría, me iba a dar un paro cardíaco, como en las películas, cuando el protagonista ve algo desagradable o aterrador, y se muere, si, eso podría pasarme.
-No, de hecho es imposible que mueras por eso.
-¿Eh? ¿De quién es esa voz?-
-Mía, ¿de quien si no?-
Giro e intento buscar de donde viene, de quien es, pero no veo nada; me levanto abruptamente, abro la puerta, pero no hay nadie, y la vuelvo a cerrar,
>Gran error sin duda.
Con el corazón en un puño, me vuelvo a azomar por la ventana, e intento atisbar de quien es la voz…
-A tú espalda.-
Me giro despacio, tan despacio que puedo sentir como si los caracoles fuesen mas de prisa que yo…no hay nada, nada (salvo el espejo, el siempre esta ahí), respiro mas aliviada, o mas bien respiro, y me acerco al espejo, me veo momentáneamente, tenia una expresión desmarcada… Un segundo, eso fue lo que tardé en darme cuenta, y eso fue lo peor que pudo pasar.
Ahí, en mi habitación, estaba él, alguien, ¿por dónde entro? ¿desde cuándo está ahí? ¿que hace aquí? No pronuncie ni una sola palabra, no puede.

-oh, no entiendo como no te diste cuenta, llevaba aquí un buen rato ya, desde que, entré por la ventana, justo cuando acabaste de comer. Te estuve hablando, pero te girabas continuamente, y movías los ojos por todo el lugar, como un niño hiperactivo. Incluso te dormiste, ¿no sabes que es de mala educación? No debiste saberlo, porque no fue hasta mucho después que reparaste en mí.-
Dios que sueño más espeluznante, me dije al despertar, si, menos mal que desperté. Miré a mi alrededor, concretamente al espejo, allí estaban, mis padres y mi hermano, todos, pero yo estaba en otro lado, no, yo estaba justo enfrente de ellos, hablándoles, pero era imposible, yo estaba aquí. Abrí desmesuradamente los ojos, estaba al otro lado del espejo, como en Alicia, no, era aun peor, esa falsa yo, en realidad era mi sombra, que se había fugado y usurpado mi puesto, prueba de ello era que ya no reflejase ningún cuerpo sobre el suelo, sino que era yo quien estaba reflejada. Entones…el chico de antes, ¿quien era? Lo comprendí al instante, era la sombra de mi hermano, no, él sin duda era mi hermano, su sombra debió robarle su cuerpo a él también.

>Porque las sombras no hablan, no viven por si mismas, no deciden, en definitiva: no son libres.

¡Exprésate y gana!

Espumas de carbón

Francisco Espadaña

¿Qué oteas, vigía del horizonte,

desde mares, nubes y cielos?

¿Qué buscas entre los hombres?

¿Una ceniza de moral entre el fuego?

 

Que persigues con el azul del verso,

que arrinconas en tu esquina oscura.

¿Un ápice de luz, quizás?

¿una llama moribunda?

 

Te vi, agazapado, extraña visión,

te pensé guardián, resultaste poeta,

me hundí en el barro de los charcos, creyendo

que serían suficiente las laderas.

Suficiente para un torso desnudo

apaleado por el viento y la intemperie

y por los ojos que persiguen el canto

y se esconden entre el gris de la nieve.

 

Solo, el grito del poema

Erguido tras la soledad y los cristales

Será capaz de salvar el iris

Y de entregarme de vuelta a los mares.

Buscaré mi sombra en las tempestades,

buscaré el sentir entre las piedras,

buscaré mi ola, entre espumas

de tinta negra

¡Exprésate y gana!

Irene Angarita Espinosa

Siento tu presencia, tu esencia

Tus ojos clavados de nuevo en mi sien

Y ese continuo palpitar que me mueve

A quererte, a pensar en ti.

Y de nuevo, el camino se abre

Y dejo correr mis ánimos, mi fuerza vital

Sin temor y con ansiedad

Trato de apresurar el tiempo.

Y no puedo, no debo, no quiero

Ver como ágilmente me envuelves

Porque aún te temo, porque te amo

Porque desarmas mi profundo ego.

Y no quiero que sea un sueño

Quiero ofrecerme de nuevo

Como antes de ese dulce destello

Que me invita a quererte.

 

Anhelo 

 Desenlazas, agredes, perturbas mi espacio

Tan grande, tan pequeño, tan mío

Dilatas las pupilas y regresas

Una vez mas, llevándote mi esencia.

Robas, disparas, abrazas

Y vienes y vas, sin decir nada

Palabras que trae el viento, mas, pasas

Recorriendo sin querer, mis entrañas.

Dulces tus ojos, ajena tu piel

Me apoyo en un extraño anhelo

Deseo tu faz, deseo tener

Tu luz, tu anhelada paz.

Y encrespas tus alas o las atas

No se en que momento transformas el angel

No se en que momento conviertes

Tu manto de enredados aces.

Y cruzas miradas y tal vez lamentos

Y destellos y entre-lineas frases

Que encienden mi hoguera y provocan el miedo

Fundirme toda en tus ahogadores brazos.

Y me quitas el velo y disparas otra vez

Y espantas fantasmas unidos desde antes

Y traspasas el tiempo y el espacio

Tan abismo, tan grande, tan cruel.

Y un suave murmullo calma el ansia

De escucharte, solo de escucharte

Y aplacar el pensamiento de muerte

Aunque de verte provoque perderte.

 

29-10/1998

 A la luz de la luna creciente

A la sombra de mi pequeño hogar

Difumino mis últimas nostalgias

Las que nunca sé como explicar.

Y algo toca aquí en el fondo

Algo que hiere mis fibras sensibles

Anhelos inciertos quizás

O esperanzas a punto de realizar.

Y doy rienda suelta al sentimiento

Mas, el animal no se anima a cabalgar

Entonces espero a ritmo, con el tiempo

Question estresante, pero palpable al andar.

Cubro de velos, para no atemorizar

Mi espíritu sensible y niño

En espera de algo sagrado, algo divino

Y refresco mi mente, mi cuerpo, mi ego.

Luces flotantes llenan el espacio

Y las palabras fluyen como sustancia viva

Dejándose llevar de inquietudes, brisas

Que el mínimo contacto con el aire, titilan.

Música, luz, deseos intangibles

Impregnan todo a mi paso

Cuidando suavemente, entretanto

Que no muera la fuerza, ni el espíritu.

Creo en la fuerza vital que mueve mi mano

Y hace brotar poco a poco

Mis sueños de niño

Realidades de adulto.

¡Exprésate y gana!

Dosis de esquizofrenia

Elyon

Has introducido una pequeña dosis de esquizofrenia con la jeringuilla de tu mirada” Mikel García Cassinello

Su mirada es… especial. Ojos ponzoñosos que atacan con veneno al alma. Su brillo cegador confunde los deseos y extiende como enredaderas la locura, asentándola como raíces de árbol milenario.

De su pupila crecen terribles lazos espinados que acorralan y atrapan la lógica abriendo los sentimientos que, como agua que nace a raudales, te ahogan.

Sus ojos, como la luna, mueven las mareas de mi ser meciéndome a su voluntad cual hoja presa en un charco de invierno.

La mirada no miente ni engaña pues como ventanas muestran las impurezas y virtudes del ser… pero las suyas no: muros marrones que bloquean mi saber, introduciéndome ideas erróneas.

Me sumo en el caos donde me pierdo.

Resurgiré pero ahora

huyo.